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Una vieja se sentó arriba de un hormiguero...

Mi trabajo actual es insalubre y altera mis facultades en forma significativa, la insania se origina en que, quiera o no, tengo que lidiar con el público y dentro de esta horrible masa de gente con el eslabón perdido de la cadena evolutiva, el pasajero de ómnibus, (bondi - colectivo) y mas adentro de este sub-grupo de fenómenos cirquenses, las temibles: Viejas del mal, Porque todos sabemos que a este planeta lo habitan gente buena y no tanto, pero cuando una vieja sale mala no hay palo con que pegarle, como cantaba don Alfredo Zitarrosa.
Así que la señora ve poco, por ende hace señas cuando el bus ya esta casi en la parada, a lo cual el chofer (bestia pseudo humana, mitad maquina mitad torta frita) clava los frenos para que todos nos vallamos para adelante con un gesto de aprobación con la cabeza, imposible de eludir a causa de la inercia, (acto que a él le parece sumamente gracioso) pero ahí es donde termina su trabajo el señor conductor, con un gesto de desencanto pone el freno de mano y espera a ver como nosotros los guardas (bestia pseudo humana mezcla de empleado publico, con fabricante de morcilla) nos desvivimos para que la señora mayor suba al bus en tiempo y forma, de manera que no nos atrasemos, así el chofer no tendrá que atravesar la barrera del sonido para poder tomar unos mates en la punta del recorrido.

Ta, ya se que exagero, los ómnibus de Montevideo difícilmente puedan atravesar la barrera del silbido, pero es un bella metáfora que siempre quise usar.

Volvamos a la cosa, la antigüedad tras subir al primer escalón hace unos ademanes como que se va a caer para atrás, movimiento que ensayan en los centros de jubilados del BPS, y que consiste en empezar a mover los brazos como ahogado sin agarrarse de nada y dejar el cuerpo en stand by pa ver que pasa, a lo cual la gente que viene detrás, la empuja como bolsa de papa hasta ubicarla mas o menos a noventa grados.
Bien, ahora viene el segundo movimiento también conocido como el esquiador novato, que consiste en agarrarse de ambos pasamanos y empezar a tomar envión para ascender a la cúspide no sin pegar un grito sapucai como “Norma Plá not dead”. (Ver Norma Plá en la wikipedia)
Una vez erguida ante todos los pasajeros, relojea más rápida que Messi en área chica, cada uno de los asientos en busca de alguno vacio o en su defecto ocupado con algún joven, “entiéndase, menor que ella” que deberá cederlo indefectiblemente, para este fin existen unos cuantos medios persuasivos.
Primero, de donde no se sabe donde, y al estilo del maestro Yoda, saca a relucir un bastón, a lo cual uno se pregunta si usó ambas manos para agarrarse donde lo tenia?, pero como sea ahí está y con su ayuda y menos ganas que mi hijo mayor de ir a bañarse, empieza la lenta caminata hasta el podio donde yo, ser insensible ante todo (por llevar ya mas de un año en el puesto) la espero para intentar cobrarle el boleto.
Acá le viene bien el curso de teatro del BPS, por que imita al Gato con botas de Shrek y con los ojos vidriosos me pide que le cobre, le explico por primera vez que tiene que apoyar la bendita tarjeta magnética…
Veinte minutos después y con intervención de terceros, un charla debate sobre la intendencia, el futuro y tu hermana en tanga, logro que la vieja largue la trajeta para que finalmente, sea yo quien la pase por la máquina y le cobre el fucking boleto.
A todo esto el bus ya esta en movimiento y la anciana se balancea como los músicos del Titanic (como rompo las bolas con las metáforas) la vieja amaga que se va a caer sentada sobre algún caballero, que finalmente mas por asco que por solidaridad le entrega su lugar, a lo que la doña se sienta permitiendo a los treinta tipos que quedaron apretados entre la puerta y ella, seguir con su ubicación hasta el guarda y luego al fondo en doble fila que hay luugaaaaar!!!.
Tras un largo y profundo suspiro la jubilada (categoría “A” según dicta la tarjeta) dice a los cuatro vientos “que mal se viaja, hace como media hora que subí y recién vamos por acá!” inmediatamente me busca con la mirada y aunque este sumamente ocupado (entiéndase, hablar o mandar sms por celular, descubrir si uno es ventrílocuo y nunca lo supo, mirar minas, pelearme con los otros pasajeros, charlar con el chofer, escuchar el mp3 o simplemente ir reflexionando sobre la ultima temporada de Lost) no pueden evitarlo es mas fuerte que ellas. Como si alguien las hubiera adoctrinado, “si te cobran pasaje” tenes, ya no digamos el derecho sino la obligación de romperle las bolas al guarda, y no se hacen esperar.
-“Guarda, pst pst, joven, chist chist” yo inmutable como el drácula del programa de portal, ella para buscar cómplices “este es sordo o se hace?” a esta altura ya un loco de la construcción me paso la maceta (maza en Argentina) para darle a la vieja si se pone mas densa,
VDM, al ataque nuevamente - “guarda, querido”YO - que señora
VDM -“Este es el 132 no?”Yo - si señora, no vio el cartel luminoso???
VDM - “y dígame… hoy pasa por el hospital?”
YO – señora,… hace el mismo recorrido que todos los días en los últimos setenta años.
VDM -“a no me diga eso… por que ayer hubo un accidente de moto y se desviaron”YO - y como corno voy a saber si hoy va haber un accidente!
VDM - buscando sumar gente a sus filas “hay que mala onda tiene este joven…”
VDM -“y dígame… para en la parada de ocho de octubre?”
YO - (midiéndola con la maceta) si hay parada, paramos!

Esta historia continuara…
“Si fuera un filme acá arrancaría la música de los títulos de Star Wars, pero como no es imagínensela y tararéenla”

1 comentarios:

polanszky dijo...

Me cagué de risa Juan. ¡Muy bueno!
Un abrazo y a ver cuando te bajás a tomar una checha.