Mi mujer, ser divino que habita en mi hogar y nos tiene a todos cortitos (Teo, Totó, Nieve, los vecinos, etc) por influencia de una amiga decidió comprar un libro que lleva como titulo MACROBIÓTICA PARA TODOS.
A partir de ahí se inicio lo que denomino la guerra del arroz yamani, la mayonesa fue desterrada de mi heladera, la carne considerada comida no grata y ni hablar de la demonisación de la harina blanca. Las golosinas por su parte retiraron a su embajador junto con el cónsul de las galletitas.
No obstante con mi hijo mayor, Mateo de siete años iniciamos una guerra de guerrillas, acciones como comprar a la descuidada galletas de manteca, debilidad de la Uruguaya que tenemos como compañera y madre respectivamente, comer maní con chocolate a escondidas y con la “internacional comunista” de fondo fue una experiencia que nos unió con mis ancestros, mi padre y abuelo que orgullosos se regocijarían al vernos con la bandera roja como estandarte y los hidratos de carbono como la dieta proletaria.
Mi casa esta partida en dos por una barricada que hicimos con cajas de patynesa, patitas de pollo, salchichas, ravioles y milanesas a las que le íbamos afanando las puntitas mientras el enemigo se aproxima a paso firme con una receta innovadora. No descartamos el uso de salsa golf y mortadelitas de ser necesario.
Boletín del conflicto:
Siendo domingo a las 1500 horas debemos asumir la captura de nuestro pequeño comandante Totó, que con sus escasos tres meses de vida no es conciente de que la leche materna que tanto lo nutre y que solía saber a hamburguesas con papas fritas va a cambiar trágicamente de gusto para transformarse en un licuado de cartón corrugado.
Hasta Nieve mi perra labradora, que considerara alimento todo lo que tiene a su alcance noto la merma de huesos al no producirse ese milagro de fin de semana llamado asadito, como dice al tango “si la vieras a la parrilla como se pone cabrera cuando no ve al carbón”
Alto al fuego, siendo las 2100 horas he decidido que mis tropas deben abastecerse de alimento por lo tanto he llegado a un acuerdo con el enemigo pro-seitan, comeremos fideos integrales con un tuco hecho por mi, de manera que neutralice el gusto de esta pasta non santa.
Luego de la cena, y con ensalada de frutas como postre del armisticio, se ha abierto un espacio de dialogo donde cada uno dispone sus ideologías, ella planteo que la alimentación de la familia debe ser algo mas que el echo de saciar una necesidad básica, y que debemos cuidar la forma como nos relacionamos con la naturaleza sobre todo teniendo en cuenta que vivimos de ella, “asi como la dieta kosher” se animo a esgrimirme a sabiendas de mi origen judío. Yo hábil no mordí el palito y diagrame mi estrategia hacia el jaque mate que consistió en recordarle a mi “bombón asesino” (de aquí en adelante mi trigo mimoso) que a los señores japoneses precursores de esta moderna forma de currar con cursos de cocina, medicinas alternativas etc. Les costo dos bombas atómicas, intentar enfrentar a los arcos dorados.
Ahora bien con los ánimos mas calmados y empezando la semana soy libre en mi trabajo y Mateo en la colonia de Imperio Juniros, donde algún camarada no dudara en alcanzarle una merengada que lo reconforte con la lucha que le cena nos depare.
Solo le pido a dios que no se le de por comprar un libro sobre el tantra
JICH 22/01/2007
A partir de ahí se inicio lo que denomino la guerra del arroz yamani, la mayonesa fue desterrada de mi heladera, la carne considerada comida no grata y ni hablar de la demonisación de la harina blanca. Las golosinas por su parte retiraron a su embajador junto con el cónsul de las galletitas.
No obstante con mi hijo mayor, Mateo de siete años iniciamos una guerra de guerrillas, acciones como comprar a la descuidada galletas de manteca, debilidad de la Uruguaya que tenemos como compañera y madre respectivamente, comer maní con chocolate a escondidas y con la “internacional comunista” de fondo fue una experiencia que nos unió con mis ancestros, mi padre y abuelo que orgullosos se regocijarían al vernos con la bandera roja como estandarte y los hidratos de carbono como la dieta proletaria.
Mi casa esta partida en dos por una barricada que hicimos con cajas de patynesa, patitas de pollo, salchichas, ravioles y milanesas a las que le íbamos afanando las puntitas mientras el enemigo se aproxima a paso firme con una receta innovadora. No descartamos el uso de salsa golf y mortadelitas de ser necesario.
Boletín del conflicto:
Siendo domingo a las 1500 horas debemos asumir la captura de nuestro pequeño comandante Totó, que con sus escasos tres meses de vida no es conciente de que la leche materna que tanto lo nutre y que solía saber a hamburguesas con papas fritas va a cambiar trágicamente de gusto para transformarse en un licuado de cartón corrugado.
Hasta Nieve mi perra labradora, que considerara alimento todo lo que tiene a su alcance noto la merma de huesos al no producirse ese milagro de fin de semana llamado asadito, como dice al tango “si la vieras a la parrilla como se pone cabrera cuando no ve al carbón”
Alto al fuego, siendo las 2100 horas he decidido que mis tropas deben abastecerse de alimento por lo tanto he llegado a un acuerdo con el enemigo pro-seitan, comeremos fideos integrales con un tuco hecho por mi, de manera que neutralice el gusto de esta pasta non santa.
Luego de la cena, y con ensalada de frutas como postre del armisticio, se ha abierto un espacio de dialogo donde cada uno dispone sus ideologías, ella planteo que la alimentación de la familia debe ser algo mas que el echo de saciar una necesidad básica, y que debemos cuidar la forma como nos relacionamos con la naturaleza sobre todo teniendo en cuenta que vivimos de ella, “asi como la dieta kosher” se animo a esgrimirme a sabiendas de mi origen judío. Yo hábil no mordí el palito y diagrame mi estrategia hacia el jaque mate que consistió en recordarle a mi “bombón asesino” (de aquí en adelante mi trigo mimoso) que a los señores japoneses precursores de esta moderna forma de currar con cursos de cocina, medicinas alternativas etc. Les costo dos bombas atómicas, intentar enfrentar a los arcos dorados.
Ahora bien con los ánimos mas calmados y empezando la semana soy libre en mi trabajo y Mateo en la colonia de Imperio Juniros, donde algún camarada no dudara en alcanzarle una merengada que lo reconforte con la lucha que le cena nos depare.
Solo le pido a dios que no se le de por comprar un libro sobre el tantra
JICH 22/01/2007
2 comentarios:
Que lujo ser el primero en postarte en este nuevo emprendimineto!,
Felicitaciones y bienvenido al mundo de los bloggers.
Al fin podremos disfrutar de tu esperado blogg.
Mucha suerte con el mismo y nunca lo abandones!. Mati.
ave, juan.
y cuando digo ave no me refiero a la acepción romana del término. quiero decir mayonesa de ave, suprema con puré o un rico pollito a la parrilla, con piel, por supuesto (eso sí, la piel crocante, por favor).
qué gran tema el que planteás. ah, la madre de todas las batallas... mi mujer también tiene ese libro. y, la verdad, preferiría que leyera "mi lucha" o "los protocolos de los sabios de sion". coincido con mati, nunca lo abandones... al asado, claro está. con el blog hacé lo que quieras. pero recordá siempre que las achuras no se manchan (excepto el chinchulín, que tiene juguito).
felicitaciones por el blog.
un gran abrazo,
pablo marchetti
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